Resulta que encuentran a la mujer
del César en una gasolinera
en amable plática verbenera
con pollo de no respetable ver.
Resulta que además parece haber
mensajitos que de alguna manera
señalan que hay algo que está fuera
de lugar en todo el dichoso affaire.
Para colmo hay algo de dinero
(y no es cantidad muy diminuta)
que parece objeto de permuta.
¡Y va ella y le ofende que el vocero
pregonando su fama disoluta
esté y ande tildándola de puta!
Un ministro, señor, ser recto debe;
¡y parecer más BLANCO que la nieve!