Ya sabemos cómo Rubalca sabe
hacer los presupuestos del Estado:
derrochar más de lo presupuestado
en chorradas, ya que tiene la llave;
cuando está a punto de que se acabe
el parné hasta entonces recaudado,
se pone, vende deuda y, ¡colorado!,
va y nos suelta un cuento con labia suave.
Cuando nuestro dinero lo maneja
un completo y total irresponsable,
es más irresponsable el que lo deja;
más aún si, como es comprobable,
este pájaro de mentir no ceja
¡ni aunque le arranques la pelleja!